Xanim

[Total:0    Promedio:0/5]

La habitación denotaba soledad y entre todos no encontraban explicación alguna de que hacían ahí o cuánto tiempo habrían pasado encerrados en ese lugar, sin recuerdos de alguna peripecia anterior se perdían entre imágenes que ellos pensaban propias.

Xanim estaba ahí, mirándose y desconociéndose, sin algo concreto que pensar. La puerta fue abierta por un hombre de aspecto cansado; poco a poco salían todos y buscaban su propio rumbo en busca de respuestas. Al verse en el exterior, los otros personajes miraban a los “nuevos”, como si ya esperaran su llegada y por curiosidad fueran a ver como lucirían. Xanim ignoró las risas de las personas que lo señalaban; aun preguntándose donde se encontraba y con esa amnesia que poco favorecía a la situación, exploraba con los ojos ese nuevo y desconocido mundo, hasta que observó a un personaje singular a orillas de la calle, contemplando el horizonte con mirada nostálgica; en cuanto se le acercó, preguntó ¿Dónde estoy?…

Era el purgatorio de los cuentos jamás escritos, que no encontraban la inmortalidad del papel o de otro medio que expresara su existencia. Podían ser olvidados de cualquier manera: el señor que inventa un cuento a un niño antes de dormir o un joven escritor que pensó alguna historia mientras hacía otras cosas y que después, sin tiempo, no buscaba recordar. Eso fue lo que le explicó aquel desconocido que llevaba habitando en ese lugar casi treinta años; sin embargo, continuó, a veces queda la sombra del recuerdo y se puede salir, es cuestión de llegar a la orilla de la memoria y posiblemente puedes resurgir en la mente de quien te imaginó; Xanim, al no querer resignarse a ser un ente olvidado, decidió intentar algo al respecto,

Ten, este es Chibón, un animal creado de otro cuento, lo adopté después de que llegara aquí; Xanim vio a ese extraño animal, y subió, comenzando así una carrera a contrarreloj, mientras se alejaba escuchó las últimas palabras de quien le otorgaba ayuda:  corre sé un cuento, un libro, una novela, alcanza la inmortalidad de la tinta. Xanim corrió días enteros en ese mundo hasta que alcanzó el final de la memoria, se veían puertas de salida que quiso pasar rápidamente, sin embargo golpeó con ellas, impenetrables en su totalidad. Chibón yacía en el suelo, parecía que también había entendido lo que ocurría y trató, en vano, de abrir aquella puerta con todas sus fuerzas, pero el golpe lo hizo caer inconsciente.

Xanim se levantó, debilitado por la caída; acercándose a cada puerta intentaba abrirlas… no pudo; la sensación de impotencia sacó lágrimas de sus ojos, hasta convertirlas en un llanto de dolor por el hecho de pensarse encerrado por siempre ahí, y sobretodo, que jamás conocería su propia historia. Se dirigió a Chibón que ya empezaba a reaccionar, acarició su plumaje y notó que también lloraba, lo comprendieron, eran parte del olvido; Xanim lo entendió, era demasiado tarde, su creador ya la había olvidado completamente.
Xanim

8 comentarios sobre “Xanim

  • el junio 20, 2012 a las 1:07 am
    Permalink

    no te conozco pero realmente me ha gustado, no creo q necesites ayuda, tremendo concepto

    Respuesta
  • el junio 20, 2012 a las 4:03 am
    Permalink

    Esta uy padre 🙂 Regalale un like a "Xanim"

    Respuesta
  • el junio 22, 2012 a las 6:49 am
    Permalink

    Me recuerda un poco una parte del libro "El Mundo de Sofía"

    Respuesta
  • el junio 23, 2012 a las 9:02 pm
    Permalink

    BUEN CUENTO TE DEJO MAS ESTRELLITAS **********

    Respuesta
  • el julio 1, 2012 a las 5:21 am
    Permalink

    Felicidades al ganador!!! 🙂 aunque ya sabia que iba a ganar. Sí tiene un blog o página donde publique más historias que lo comparta!

    Respuesta

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: