Gatusalen

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Nadie sabe de dónde vino, cuándo llegó ni cuántas vidas tiene gastadas, él siempre ha estado aquí, con  su típica mirada triste e  hipnótica que te hace perder el tiempo en descifrarla. cuentos de amor, de locura y de muerte

Dicen que estuvo cuando construyeron este edificio que se empieza a caer, que ha  sido la mascota inevitable de todos los inquilinos y que seguirá siéndolo,  porque no es capaz de morir.

Algunos piensan que Gatusalén es un ente acumulador de espíritus,  que existe por la gracia de vidas pasadas o por una travesura demoníaca.  A pesar de estas ideas, hay quien no le tiene  miedo; otros aunque lo tengan, se han acostumbrado a su presencia, a sus maullidos que suenan como puertas sin aceitar, a sus pelos finos  flotando en el ambiente y  a sus ojos,  que por las noches, se vuelven humanos.

Nos deja descansar unas horas, no lo volvemos a ver ni escuchar, hasta las 4 de la tarde, cuando elige con las leyes de su azar, un departamento para  pasar el resto del día. Se cuela por las ventanas aunque estén selladas y se echa inmutable en una esquina, porque tiene la certeza de que te has convencido de la imposibilidad de  ahuyentarlo.

Una vez en el rincón elegido, no te quita la mirada, aunque estés en otro cuarto, sientes que te ve y que controla tu voluntad para no  salir de casa. Dormir para evitarlo no es una opción válida, si lo haces, sueñas con un gato que te observa.

Muchos luchan para acostumbrarse a su compañía, otros ya no.  Este es un edificio lleno de apartamentos individuales con renta congelada ¿dónde encontrar otro lugar así?

La resignación y la soledad han logrado que muchos lleguemos incluso  a  quererlo, acariciarlo y hacerlo un confidente;  a pesar de que al tocarlo se sienta su cuerpo helado o se  queden entre los dedos,  sus pelos que caen en cascada,  dejando ver una piel negra que se vuelve a cubrir  de pelaje  amarillo inmediatamente.

A pesar de los escalofríos, todos acabamos por aceptar su presencia, a reírnos cuando es gracioso involuntariamente por esos errores de cálculo que tiene al saltar; aunque es un ser sobrenatural, ese cuerpo delgaducho que tiene, ya está muy gastado.

Hablo del gato en presente,  porque quiero pensar que  hoy simplemente se cansó de la rutina. A las 4 no se escucharon los arañazos en las puertas, ni  el ruido en  las  ventanas. Nos despertó  una luz de amanecer más radiante que de costumbre, porque venía con una lluvia de pelos amarillos  ¿Dios acarició a Gatusalén? cuentos de amor, de locura y de muerte

Uno de los mejores participantes de nuestro concurso de cuentos de gatos.

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