Tercer concurso (concluido) de ilustración Hotel

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Vamos a tener que ampliar un poco más la convocatoria, (hasta el día quince) debido a que perdimos los trabajos participantes, salvo dos. Por favor reenvíen sus trabajos a reservaciones@revistahotel.com y disculpen las molestias que esto ocasiona.

Mucha suerte.

pareja bailando bajo la lluvia

Revista Hotel se enorgullece en presentar su tercer concurso de ilustración.

Bases

Envía una ilustración a reservaciones@revistahotel.com basada en el cuento «En el principio era sólo la danza…»  presentado a continuación.

La fecha máxima para enviar tus ilustraciones el 10 de febrero de 2013.

Un máximo de 5 ilustraciones serán elegidas y sometidas a votación del publico mediante  likes y Google+1.

La ilustración con más likes y Google+1 para el día 25 de febrero del 2013, ganará el gran paquete de libros y revistas de Hotel, y se hará acreedora a su publicación en la revista.

Buena suerte a todos los competidores.

En el principio era sólo la danza…

“A veces te quiero mucho siempre”

Alfredo Bryce Echenique

Esto no es otra cosa que una historia de calle, es decir, una historia chiquita. Supongo que en estos casos el narrador debe comenzar a soltar los calculados y sabrosos hilos de la trama, pero la verdad es que nunca he aprendido el oficio.

Comenzaré, pues, por la mujer: ella solía ser una pequeña y ruidosa maestra de danza en una pequeña y ruidosa población del Estado de México. Él solía ser un callado y pendenciero fotógrafo de la nota roja local. Yo solía ser un pequeño y callado narrador de historias de calle.

A ella podemos llamarla F; a él también podemos llamarlo F. Para no desentonar, yo también me llamaré F.

Resulta que F tuvo sexo con F una noche. Desgraciadamente, la pareja oficial de F (que además era pariente de F) se enteró de los acontecimientos y no dudó en ejecutar una siniestra venganza. En defensa de F y de F, puedo decir que cometieron la traición muy acalorados y con bastante humor negro (¿olvidé mencionar que a la pareja de F también la llamaremos F?). En descargo de F, debo decir que ejecutó su venganza sin sentir el menor atisbo de rencor o ira, tan vulgares ambos, oh desocupado lector.

Un alma sensible habría calificado la venganza de F como un acto horrible. Un alma inteligente habría pensado inmediatamente que aún no había pasado nada, ya que las consecuencias eran la venganza real. La verdad es que yo no fui ninguna de esas dos almas. Y lo lamento. Lo lamento incluso ahora que están leyendo este cuento.

Pero comencemos por lo importante (no me digan que creyeron que la traición y la venganza eran lo importante). F se enamoró de F cuando aún no se había dado cuenta de su propio y grave problema: tenía una personalidad refractaria a las relaciones amorosas. No me pregunten cómo es posible. F consumía novelas de amor, películas de amor, poemas de amor, revistas de amor, blogs de amor, y cacahuates japoneses, pero no soportaba la idea de llegar cada noche a su departamento y tener que conversar a güevo con alguien, despertarse en las mañanas y ver a güevo la cara de alguien, tener ganas de dormir a pierna suelta y, sin embargo, besar y escuchar a güevo a alguien. F, por su parte, también consumía cacahuates japoneses. Supongo que allí surgió la chispa de su inocencia: creer que coger una noche calurosa era tan fácil como tragarse dos bolsitas de Kiyakis en un cine del centro. Incluso yo, apasionado vicioso de aquellas botanas, puedo ver claramente la diferencia.

Después de la apretada noche de lenguetazos mutuos, F decidió no coger más con F. Mientras levantaba su escasa ropa, se dio cuenta de que si era indispensable soportar a alguien en su vida, era mejor que fuera F. Sin embargo, tres meses después de los hechos, mientras miraba plácidamente un capítulo de Forhtedon (su serie favorita), comenzó a pensar sus recuerdos. Primero, los girasoles de su florero y Van Gogh. Luego, su tío el hojalatero. De allí pasó a las canciones que escuchaba con sus amigas, a la renta, a la fuga de agua, a su pasión por los cacahuates, por la danza, la literatura y los morbosos periódicos de nota roja. Se dijo: “si puedo mantener la disciplina, podré ser capaz del perdón. No importan los emblemas, los celos o las venganzas, no importa sino mi decisión de empezar otra vez” (por favor, disculpen su discurso, es que acababa de leer a Borges, a Nietzsche, a Corín Tellado y de aventarse un maratón de doce horas viendo Forhtedon, todo a un tiempo).

El punto es que F propuso a F y a F que vivieran juntos, que tuvieran crías, que abrieran brecha en el ámbito de los matrimonios múltiples, que necesitarían disciplina (cochina disciplina, hijaelamonda), valor y todas las cosas por el estilo. Por supuesto, F y F se negaron. Eso no era posible, eso era estúpido, complicado, antinatural, excesivo. Las cosas comenzaron a mejorar cuando tuvieron la primera sesión de sexo entre tres. Eso hizo que todo mundo reconsiderara el asuntillo. La segunda sesión lo decidió todo. Al siguiente mes compartían la casa de F (el departamento de F no era bastante amplio).

Durante las primeras dos semanas, aquella casa parecía sacada de la imaginación vigorosa de un adolescente. Las que siguieron parecían un milagro de San Martín de Porres o de San Francisco de Asís. El resto mostró al mundo (bueno a F, a F y a F) que las parejas de tres son igual de asfixiantes que las otras.

Ya se sabe, la venganza, la traición y el contrabando son cosas incompartidas. F y F tenían celos mutuos. Por su lado F y F pensaban que F no tenía demasiados hábitos de limpieza. Lo peor era que F aún guardaba bastante rencor para matar un gallo con la pura mirada.

Y sucedió. F comenzó a sembrar la duda en el corazón de F. F también sembró la duda, pero en el bolsillo de F. Para no quedarse atrás, F sembró un niño en el vientre de F, y de paso, sembró unas joyas en las cosas de F. Así las cosas, otra noche calurosa (donde no hubo ni humor negro ni desapasionamiento), F golpeó a F. F se interpuso, y derribó a F. F perdió al niño al otro día (pero eso lo sabrían después), F acusó a F de fraude y de robo. F (de pocas pulgas y después de citar un verso de Borges), dijo “nadie va quitarme la dignidad ni mucho menos el placer de rajarte la cara”. Blandió el cuchillito del queso y se lo clavó en un ojo (tendrán que disculpar su inconsistencia, pero la ira llenaba su corazón, ¡¡¡oh sí!!!). Después de eso, salió corriendo a la central camionera, pidió un boleto para Pachuca y dejó a F dando la versión de los hechos a la policía local y a la prensa, y a F en el hospital.

Ahora, la verdad es que nada de lo anterior es cierto. F está pintando cuadros horribles y bailando (todo a un tiempo) en la sala de su departamento mientras yo espío con los binoculares de mi tío el hojalatero. La verdad es que F se fue hace tanto tiempo de mi puta vida que no me queda más que escribirla donde sea. La verdad, hermosa F, es que quiero que leas esto, que sepas cuánto extraño mirarte con ambos ojos (aunque eso sea físicamente imposible). La verdad es que F comenzó a tomar fotos artísticas en Pachuca aunque no tenía ninguna experiencia en ello. La verdad es que F está pintando cuadros en la sala de su departamento y que alcanzo a distinguir uno que tiene mi rostro. La verdad es que te quiero cerca de mí, a veces, mucho, siempre.

En un principio era la danza

7 comentarios sobre “Tercer concurso (concluido) de ilustración Hotel

  • el enero 27, 2013 a las 7:15 am
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    no puedo leer bien las bases …tu anuncio de google …me interesa participar en el concurso, gracias

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  • el enero 31, 2013 a las 5:43 am
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    perdona…vi tarde el cuento y lo lei aun mas tarde,creo que hay fecha limite y no podre terninar mas que bosquejos,de todo lo demas gracias,me ayudaria mucho EL QUE PUDIESE CONTACTAR CON GENTE DEL MEDIO PARA SEGUIR CON DETALLLES DE ILUSTRACION,TERMINE MIS ESTUDIOS Y ME INTERESA SER ILUSTRADOY EN ALGUNA REVISTA …POR AHORA PUES ME VI MUY PRESIONADO ,DE ANTEMANO GRACIAS POR ESTOS CONCURSOS Y ESPERO EXISTA MAS O UNO PROXIMO

    Respuesta

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