El escritor, un cuento irrealizable

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Supuestamente estoy escribiendo un cuento. No sé si realmente lo sea. Menos sé si lo será. Tal vez sé que escribo, que estoy fumando un cigarrillo y que hace más de media hora que bebí el último sorbo de café. Pienso en las posibilidades de que lo que estoy haciendo sea el sueño de otro ser capaz de soñar todo un universo en el que no se halla su presencia. Pero eso quizá ya lo haya dicho alguien más, con más convicción y más habilidad. Lo cierto es que si algo sé, no lo sé realmente. Paradójica frase que no me lleva a ningún lado, sino al comienzo de estas líneas que intentan ser un cuento. Si acaso hay algo de cuento en toda esta concatenación de arbitrarios signos es la presencia de un hombre sin nombre que se esfuerza en escribir un cuento irrealizable, donde se esconda el significado ulterior de la vida que le ha tocado llevar a cuestas. Si hay algo de cuento en estas líneas, el cuento es mi presencia.

el escritor y sus herramientas: café, tinta, el recuerdo de una mujer

In Memoriam Salvador Elizondo

Christopher Manuel García Vega
Hospedó «El escritor» en 2012. Estudiante de Letras Modernas Inglesas por la UNAM. Descubrió la poesía gracias
a una mujer que iba pasando por la calle.
Nunca intercambiaron palabras; pero verla irse lentamente fue suficiente. Escribe desde entonces. Una tarde, mientras paseaba cerca del océano Pacífico, se echó a nadar y una ola lo arrastró hacia mar abierto. Dicen que no logró salir. Meses después, un hombre de su misma talla y complexión, aunque un tanto más barbado, llegó a su casa y se instaló como si fuera la propia. No se ha ido desde entonces. Se rumorea que, antes de su desaparición, le gustaba inventar historias acerca de su vida. Nadie ha logrado procurar pruebas al respecto.

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