Ek Balam, Jaguar negro

[Total:0    Promedio:0/5]

Para la UAM, que va reuniendo su mitología.

A diferencia de todos mis hermanos,
dejé de caminar desde el crepúsculo.
Nunca entendí sus ansias por la luz,
ni su miedo.

Ek Balam, el Jaguar negro

Descansando sobre la oscuridad,
entre la hierba fresca,
pude sentir mi cuerpo,
mi piel toda, llenarse
de la infinita sonoridad del mundo;
de una lluvia de ruidos atravesando el aire,
temblando, como las luces ciegas
de un firmamento próximo y palpable.

Aspiré la fragancia de las sombras,
que le abren al tiempo sus pétalos oscuros,
y se preñan así de hondura y ecos.

Pude cerrar los ojos y moverme,
guiado sin falla,
por la caricia tenue de las hojas.

Con el tiempo,
sentí crecer en mí la selva misma,
su pelambre absoluta en mis costados,
su paciencia voraz, su hambre sin prisa;
su ser sin engañosas claridades.

Quise mirar mi rostro
en la obsidiana pura de una charca,
y no vi entonces,
sino una noche con dos estrellas verdes.

Cesar Hernandez

Ek Balam

2 comentarios sobre “Ek Balam, Jaguar negro

  • el febrero 12, 2012 a las 8:05 pm
    Permalink

    Nuestra existencia anhela volver al edén auto-desterrado

    Respuesta

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: