La desaparición de Stephanie Mailer, reseña

Joel Dicker saltó a la fama con “La verdad sobre el caso Henry Quebert”, una novela policíaca maravillosa, que entre consejos para escribir, técnica depurada para dibujar paisajes estadounidenses y un ritmo intenso entre dos épocas, vendió más de 4 millones de copias, muy merecidamente.
Desde entonces, la industria editorial a explotado esa explosión de fama publicando dos novelas que escribió siendo más joven y menos hábil, (El tigre, Los últimos días de nuestros padres) y una novela que empezó a escribir como divertimento después de terminar el caso…, y antes de que se volviera popular (El libro de los Baltimore, Alfaguara, 2015) Es entonces, La desaparición de Stephanie Mailer, el libro que nos ocupa, el primer libro del autor suizo del que podríamos esperar que iguale o hasta supere a Henry Quebert. Veamos si lo ha logrado.

En un lugar de los Hamptons

Los hamptons, en New York
Los hamptons, en New York, en donde sucede la acción de la novela.

El setting de esta novela nos vuelve a traer a los Hamptons, una zona de lujo del estado de Nueva York, y a la comunidad de Orphea, una ciudad imaginaria situada junto al mar. La pobreza no tiene lugar aquí. Claro, hay ciudades así en EEUU, pero es probable que Dicker se basara en ciudades de Suiza, dado que el lujo llega al ridículo, sobre todo si consideramos la cantidad de recursos policíacos (uno de ellos) dedicados a un solo caso.
Con todo, el ambiente es impecable: la descripción de los sitios en que transcurre esta novela, (Los ángeles, New York, Los Hamptons) la ponen por encima de la mayoría de las novelas policíacas.

El cuerpo de policía de Orphea

Como toda buena novela policíaca, la desaparición nos presenta a una gran variedad de personajes, varios de los cuales son los posibles culpables. En este caso, los personajes están muy bien delineados: docenas de ellos tienen trasfondos construidos con esmero y paciencia.

El trió protagonista, Anna, Derek y Jesse, muestran a lo largo de la historia varias de sus facetas humanas, lo que los hace únicos y agradables. Y los personajes que evidentemente están hechos para que los odiemos, (un par de explotadores sexuales, por ejemplo) dejan ver sus cualidades redentoras sin mostrarlas por completo, lo cual es de agradecerse.

Sin embargo, es notorio que hay demasiados personajes, obviamente algunos no alcanzan desarrollo, y muchos que parecen importantes, terminan por desaparecer sin dejar huella.

El misterio de Stephanie Mailer

La trama sin spoilers: un caso de cuádruple asesinato sucedido hace 20 años, esta siendo investigado por la joven reportera Stephanie Mailer. Ella tiene evidencias de que el culpable no era el hombre que murió resistiéndose al arresto años antes, cuando todo el mundo parecía convencido de que había matado al gobernador y su familia, durante la inauguración del festival de teatro.

Durante su investigación contacta a Jesse, un policía a punto del retiro anticipado, que encabezo la investigación años antes, picando su curiosidad, solo para desaparecer días después, sin dejar más rastro que un mensaje de celular.

El caso reabre una vieja herida en Jesse, y lo mueve para posponer su retiro y tratar de resolver el caso a toda costa.

La noche negra

El resto del ensamble, un critico de teatro recién despedido, un director fracasado de Hollywood, un par de bellas cocineras rusas, un padre y su hija drogadicta y una docena más, llenan las paginas de esta novela de tal forma que se lee rápidamente, a pesar de su tamaño. Sin embargo, este no es el típico Best Seller: su uso del lenguaje es complejo y demanda atención. Sin embargo no todo es bueno. La novela flaquea por momentos, sobre todo al romper su credibilidad, probablemente por el poco conocimiento que tiene Dicker sobre el sistema legal norteamericano.
¿Alguien declara que tiene información valiosa sobre 6 asesinatos, pero no la va a revelar a menos que le permitan hacerlo durante una obra de teatro dos semanas más tarde? Cuenta con todo el apoyo de la policía.
¿Uno de los 6 principales sospechosos de los crímenes desaparece? nadie debería buscarla: es mujer así que posiblemente no lo hizo ella.
Algunos personajes parecen llevar la historia por el camino de la sátira (Un publicista trata de convencer a la gente de que comer papás fritas ayuda a tener un cuerpo escultórico) y el criterio del alcalde de Orpeha para escoger la nueva obra de teatro inaugural es caricaturescamente torpe.

En resumidas cuentas, sin superar el trabajo de La verdad sobre el caso Henry Qubert, esta es una novela aceptable que expande el universo de Dicker (las conexiones con sus novelas anteriores son notables, como el jardín del Eden) ¿ya la leíste? Cuéntanos que opinas de ella en los comentarios.
Desaparición-de-Stephanie Mailer Joel Dicker

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