Entrevista con la mentira

Entrevista con la mentira, Un participante de nuestro concurso “El lobby del Hotel”

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En busca de aumentar mi prestigio como reportero, he decidido realizar una entrevista a La Mentira. Me han dicho que puedo encontrarla en los cuartos de hotel. No quiero conseguir una simple entrevista más, sino que pretendo demostrar que hasta la mentira puede decir la verdad.

Después de aguantar la mirada desconfiada del encargado, al ver que alquilaba un cuarto para mí solo, tuve la fortuna de encontrar a La Mentira escondida en un rincón, entre la cama y la puerta del baño. Le pedí que me dejara hacerle una entrevista. La Mentira me miró indiferente pero accedió.

la Mentira

PREGUNTA: Antes que nada, ¿podemos encontrarla a usted en todos los hoteles?

MENTIRA: Si no fuera así, los hoteles no funcionarían.

P: ¿A qué se refiere?

M: Nadie quiere admitir que su pareja es mal amante. Si dicen la verdad, la relación termina.

P: Entonces, ¿mienten para salvar la relación, para no estar solos?

M: Mienten para salvarse a sí mismos.

P: De seguro usted ha visto muchas historias de sexo. Tal vez algunas han tenido sus momentos chuscos.

M: Un día, entró un adolescente con una prostituta horrenda. El muchacho le dijo que le hiciera un chupetón en el cuello. Le explicó que había una chica que le gustaba, y el día que le fue a declarar su amor, descubrió que ella tenía chupeteado el cuello. El muchacho pensó que así podría “vengarse”, si ella le veía un chupetón. La prostituta le cobró el doble, y ni siquiera le dejó bien la marca. Si fue chusco o no, depende de lo que haya dicho aquel joven.

P: Yo creo que en los hoteles también hay mucha soledad. ¿La soledad se lleva bien con usted?

M: Hace tiempo, un hombre alquilaba un cuarto. Pero no para lo que hacen los demás, sino para escribir. Aquel hombre alquilaba el cuarto por toda la tarde. Abría su cuaderno y escribía una línea. Se quedaba pensando y dando vueltas por una hora, y al final escribía otra línea. Miraba el cuaderno y le preguntaba a sus personajes: “Ahora, dime qué vas a decir tú”. Pero creo que sus personajes no le decían nada, porque el hombre siempre terminaba frustrado y salía de la habitación. Una vez, vino con una prostituta. Mientras hablaba con ella, supe que su sueño era ser escritor, pero que en casa no podía crear nada por el llanto de sus hijos y los reclamos de su mujer. Por eso alquilaba el cuarto, para estar solo y escribir su novela.

P: ¿Y aquel hombre se volvió famoso?

M: No. Un día, alquiló este cuarto y se colgó de aquella viga. Al menos uso la mentira para creer que era un escritor de verdad, mientras estaba solo.

P: ¿Estas historias son reales?

M: Eso pasó.

P: Entonces, ¿La Mentira también puede decir la verdad? ¿No son contrarias? 

M: La mentira y la verdad son polos opuestos de la misma cosa. A veces, hay que modificar la verdad para proteger a alguien. De un polo caminas un poco al polo contrario. ¿Qué tanto queda de verdad y que tanto hay de mentira? Le aseguro que usted lo ha hecho, miles de veces.

P: Entonces, ¿no me ha dicho toda la verdad? ¿Esta entrevista es falsa?

 

M: Respóndalo usted. ¿Acaso no vino para sacarme la verdad, para conseguir prestigio, y creer que es un escritor de calidad?

P: ¡Qué! Oiga, las preguntas las hago yo y…

M: Entonces, quédese con la verdad que usted quiera. Piense que es un genio, y escriba su entrevista.

P: ¡Pero…!

M: Quédese con eso. Créalo. Escríbalo. De lo contrario, puede utilizar la viga que usó su colega. Rasgue una sábana para usarla de soga. ¿Acaso no vino aquí para huir de su verdad y refugiarse en la mentira?

Mario Ramírez Monroy

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