Historias del centro: una prostituta chaparrita, vieja y linda

A mi padre. Mérida es una puta chaparrita, vieja y linda, desparramada en la planicie yucateca. La apatía de los cuarenta y dos grados en el termómetro le dan ganas de beber cerveza. Habla un castellano de mercado que brilla en su cara de ojos finos.Merida prostituta vieja Fruto de sus parrandas progreseñas engendró a sus dos hijas; la que vive al norte es la mayor, delgada de cuerpo y cabello teñido, se dice hipster fresa pero es igual de puta y mestiza; la que vive al sur solamente es más barata. Mérida se vende perchada en el portal de su casa, catando el arrastre de nubes, la multiplicación de las ratas, avaluando los engaños de políticos y sus onerosas campañas. Pero a las dos de la tarde ella sonríe y el mundo cambia, Mérida sabe que el sol consume hombres que no se hidratan; amorosa, ella besa la boca de su caguama, de estas dinámicas urbanas solo el alcohol la salva.

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